Por Luis Horacio Gallón Arango
Secretario de Infraestructura de Antioquia
Cuando presentamos nuestro Plan Vial Departamental, el más ambicioso en la historia de Antioquia, muchos dijeron que era impensable, imposible, que no había precedentes, que la administración que más había pavimentado solo llegó a 300 km, que los recursos no alcanzarían, que era mejor ir a la fija y hacer pequeños tramos. Que dejáramos de ser populistas.
Antioquia no se construyó con miedo, no somos lo que somos porque nos escondimos ante las adversidades. Ya lo demostramos en el pasado, sacando adelante proyectos tan importantes como el Metro de Medellín, Hidroituango, el Túnel de Oriente y, recientemente, la nueva vía al mar, que gracias al liderazgo de nuestro gobernador, Andrés Julián, avanza a pesar de que desde Bogotá todos los días le ponen más trabas a la finalización de esta megaobra que beneficia a todo el país.
Y hacer lo impensable es hoy una realidad con la pavimentación de más de 1000 kilómetros de vías, con los cuales estamos conectando los municipios a las 4G, los cascos urbanos con las veredas y conectando los sueños de millones de antioqueños. Porque no hablamos solo de una gran cifra, hablamos de campesinos que podrán sacar sus productos sin perder horas —o días— en el barro, de estudiantes que llegarán a clase con seguridad, de familias que tendrán acceso oportuno a salud, comercio y oportunidades. Hablamos de cerrar brechas históricas entre el campo y la ciudad. Es fortalecer nuestra competitividad, es hacer a Antioquia cada vez mejor.
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Desde la Secretaría de Infraestructura sabemos que no se trata solo de asfalto. Se trata de dignidad, de cumplirles a los territorios que a través de los años fueron acostumbrados a promesas que no se materializaban. Con estas obras, pasaremos a tener el 70 % de las vías a cargo del Departamento pavimentadas (recibimos el 45 %), y el 30 % en afirmado (recibimos el 55 %).
Asumimos el compromiso de saldar deudas acumuladas y estructuramos el proceso de pavimentación más grande que se haya puesto en marcha en la historia de Antioquia. Y lo hicimos con planeación técnica, cierre financiero responsable y asegurando una ejecución rigurosa que ya comenzó y tiene obras en las nueve subregiones que componen nuestro departamento.
Hacer lo impensable exige carácter, exige priorizar, exige decir no a lo inmediato para apostar por lo estructural. ¡Y eso hicimos! Organizamos las intervenciones, optimizamos recursos, adoptamos soluciones técnicas, como la estabilización, y garantizamos que cada kilómetro tenga impacto real en la competitividad y la conectividad.
Este no es un logro de escritorio. Es el resultado de recorrer cada subregión, escuchar a los alcaldes, hablar con las comunidades y entender que la infraestructura es la columna vertebral del desarrollo. Un departamento conectado es un departamento que crece, que atrae inversión y que genera empleos, como lo hacen estas intervenciones.
Pavimentar más de 1000 kilómetros no es solamente cumplir una meta, es enviar un mensaje claro: sí se puede hacer más cuando hay voluntad, decisión y responsabilidad. Sí se puede transformar territorios cuando se trabaja con rigor y amor por este hermoso departamento.
La transformación de Antioquia no es un acto de audacia momentánea, es una convicción. Y con Andrés Julián, el mejor gobernador de Colombia, decidimos inclinar la balanza hacia las regiones que por tantos años esperaron a que alguien hiciera lo impensable.
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